Acabo de frotarme los ojos hasta enrojecerlos, no sabía muy bien si lo que leía era el producto racional de una mente en su sano juicio, o simplemente el efecto de mi último canuto. Y joder, es verdad, no era una mala pesadilla de una hierva cojonuda lo que estaba leyendo lo escribió alguien (con muy mala “folla” por cierto).
Condenémoslos al ostracismo más miserable, borrémosles de nuestros registros, hagamos que desaparezcan, pues ellos y no otros, son los verdaderos terroristas.

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